Nuestros genes no son nuestro destino: Epigenética y Nutrigenómica

Epigenética es el estudio de cambios, heredables o no, en la expresión de los genes o el fenotipo celular causados por mecanismos diferentes a los cambios en el ADN subyacente. de ahí Epi -externo- Genética. Ejemplos de estos cambios podrían consistir en la metilación del ADN, sirviendo a la supresión de la expresión de ciertos genes sin alterar la secuencia de los genes silenciados.

 

La historia de esta Ciencia comienza en el pueblo sueco de Norrbotten, un lugar tan remoto y aislado que en en Siglo XIX si la cosecha era mala, la gente se moría de hambre. En los años ’80, el Dr Lars Olov Bygren, un especialista en salud preventiva del “Karolinska Institutet” de Estocolmo se preguntó qué efecto tendrían los años de abundancia y sequía en los niños nacidos en el siglo XIX, así como en su descendencia. Bygren y sus colegas determinaron la cantidad de alimento de la que disponían los abuelos y bisabuelos de 99 individuos elegidos al azar. Los resultados de la investigación les dejaron asombrados: Los descendientes de las zonas más abundantes en alimento vivían menos años que los descendientes de las zonas que sufrieron las sequías. Realizando ciertos ajustes socioeconómicos los resultados revelaban una diferencia de 32 años.

 

¿Cómo es posible que la dieta de los padres haya afectado de esta manera la longevidad de los hijos? ¿es posible revertir estas tendencias en la edad adulta?

 

Bygren y sus colegas han acumulado suficiente evidencia histórica sugiriendo que en circunstancias determinadas, las condiciones medioambientales pueden dejar su impronta en los genes y de esta manera acelerar la Evolución, transmitiendo estos cambios en una sola generación.

 

La Ciencia de la Epigenética estudia el epigenoma, que se asienta sobre el genoma indicando qué genes deben aumentar su expresión y cuáles deben ser “silenciados”. De esta forma, los científicos afirman que nuestro genoma puede ser “tocado” como si de un instrumento musical se tratase.

 

Pero no ha sido hasta mucho más tarde el surgimiento de la Nutrigenómica, ciencia que estudia los efectos epigenéticos de los alimentos y cómo una dieta adecuada puede mejorar nuestro rendimiento físico e intelectual, y promover una larga vida.

 

Una de las cuestiones que se han resuelto gracias a esta ciencia es la “Paradoja Asiática”, que muestra en Asia al 75% de la población fumadora, pero con la mitad de casos de cáncer que en Occidente.

 

Se descubrió que en Asia son ávidos consumidores de Té verde, que contiene notables cantidades de Epigalocatequina-3 Galato (EGCG) que inhibe la acción de las células tumorales y cancerosas mediante apoptosis inducida, aparte de otros favorables efectos epigenéticos, como el neurorescate, la neurogénesis y la más importante, la preservación de la longitud de los telómeros.

 

Recientes investigaciones han descubierto que es posible aumentar la biodisponibilidad de EGCG si añadimos limón al té verde, para un efecto óptimo. En este caso, la sabiduría ancestral coincide con descubrimientos punteros.

 

Además el té verde contiene altas concentraciones de L-Teanina, un relajante que estimula las ondas Alfa en nuestro cerebro y se ha hallado que posee efectos similares al aniracetam, pudiendo considerarse un nootrópico, excelente para la cognición y gestión de la complejidad.

La Nutrigenómica también ha hallado que el consumo de carne (no pescado) está correlacionado con menos años de vida. Según las más recientes investigaciones, el consumo de pescados ricos en ácidos grasos omega 3 y Selenio como la sardina, el bacalao y el salmón contribuye a una ingesta de proteínas de alta calidad, a un mayor rendimiento cognitivo y a una mayor longevidad.

 

También son notables los beneficios del cacao, que si no es posible conseguirlo en estado puro en polvo se puede adquirir en tabletas de chocolate oscuro (Dark), contribuyendo así a una elevada ingesta de antioxidantes.

 

Las verduras como la espinaca, la cebolla, el ajo, las crucíferas como la coliflor y las coles de bruselas, realizan un gran trabajo contrarrestando los efectos de los xenoestrógenos presentes en el ambiente que disminuyen la calidad de vida de hombres y mujeres. Como nota curiosa, destacar que el tomate procesado (en lata o ketchup) es más sano pues posee mayor cantidad de licopenos que el tomate al natural.

 

El aceite de oliva no puede faltar; sus polifenoles sufrimen la expresión de genes que promueven la inflamación de tejidos y reducen la oxidación del ADN

 

También el “pensar bien” y ser optimista tiene efectos epigenéticos. Tener los mejores pensamientos, ser agradecidos, vivir sin contradicciones y ser feliz también contribuye a la salud de nuestro ADN. Será por eso que la gente que vive llena de miedo, contradicciones e incertidumbres y se alimenta de “comida basura” tienen esa cara de amargados…

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Nuestros genes no son nuestro destino: Epigenética y Nutrigenómica

  1. Pingback: Nuestros genes no son nuestro destino

  2. prity dijo:

    Muy buen analisis. Muchas gracias por tu trabajo y aportacion.-

  3. Miguel. dijo:

    Yo tengo una dieta parcialmente buena y parcialmente mala, es decir, digamos que tomo pescado como bacalao o salmón con cierta frecuencia y ello es bueno, y también tomo espinaca, pero no soporto el resto de verduras y soy muy aficionado a la ingesta de productos cárnicos, con lo cual digamos que estoy en un término medio, supongo que ello no sería contrario a la razón pues ya Aristóteles hablaba de que en la comida uno debe buscar el equilibrio o el justo medio , así yo tengo un sano equilibrio entre comer bien y comer sabrosamente, en cuanto al optimismo naturalmente como objetivista que soy es una premisa básica en mi vida.

  4. Diego dijo:

    Muy interesante el artículo y novedoso. Pues yo soy vegetariano desde 1976 y vegano desde el 2001 (excepto yogurt), ni carne ni pescado, supongo que mi dieta debe ser de lo más sana que hay (ni soft-drinks, ni grasas hidrogenadas, ni cereales procesados, etc…). Si mi padre, que no hace nada de ejercicio y come de todo (incluyendo pan blanco, jamón, morcillas, lo que le echen) y además come demasiado, va a cumplir los 90 y está en plena forma física y mental, yo espero llegar por lo menos a los 70…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s